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“¡Qué desgracia! Esto tiene que ser un error.” Fue lo primero que pensó la bioterapeuta y conferencista Thatiana Salazar, al ser diagnosticada con una enfermedad crónica degenerativa: esclerosis múltiple. 

“De ser una ejecutiva y trabajadora productiva, pasé a ser una paciente los 7 días de la semana. Bañarme y arreglarme era tarea de 2 o 3 horas; no podía tomar alimentos aguados porque corría peligro de ahogarme”, relata Thatiana.

La esclerosis múltiple le arrebató funciones esenciales del ser humano, como caminar y hablar. “Se me cayó la lengua, era frustrante no poder hacer que me entendieran. Se me olvidaron palabras y números, tuve que aprender a vocalizar y a escribir otra vez”.

Tampoco podía caminar. “Perdí la fuerza en mi pierna derecha, complicándose con una trombosis venosa. Tuve varias recaídas: la primera me tomó 8 meses para caminar, usaba bastón porque me caía con facilidad. Luego, usé silla de ruedas durante casi 5 años, no dependía 100% de ella, pero por la debilidad de mis piernas, era una ayuda a la que recurría con frecuencia”.

¿Cómo dices que la enfermedad puede ser una oportunidad?

Tras recibir el diagnóstico, se sintió “castigada por un Dios injusto. Sentía haber perdido mi vida, mi trabajo; perdí a mi pareja, mi cuerpo ya no era mío, no me respondía. Un año después del diagnóstico, fui pensionada”.

Cuenta que durante una reunión de pensionados por discapacidad, empieza a vivir la experiencia “como un reto de superación, sin identificar oportunidades. Solo quería superarme y demostrarle a los demás que era capaz y que podía ayudar a otros”.

En el 2018, decide contar su historia a través de un libro llamado: La enfermedad puede ser tu mejor oportunidad, aclarando que “adoptar esa nueva óptica fue trabajo de unos 2 años: me sentía víctima de la vida y del sistema de salud: ahí no veía oportunidades”.

Pese a que Thatiana es testimonio fehaciente de que es posible sanar la esclerosis múltiple, hay personas escépticas que no lo creen. “Uno de mis primeros neurólogos me dijo que la esclerosis no me mataría, solo que me moriría con ella». 

¿Quieres saber cómo fue que Thatiana sanó esta enfermedad “incurable”?  No te pierdas la próxima entrega de esta entrevista.